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lunes, 24 de agosto de 2009

Emmy Hemmings

"Apareció en el centro del cabaret con cintas alrededor del cuello, la cara como de cera. Con el pelo amarillo muy corto y un vestido de terciopelo escaso y oscuro y con rígidos volantes, era algo absolutamente distinto al resto de la humanidad... vieja y estragada... Una mujer posee infinitos matices, caballeros, pero desde luego, uno no ha de confundir lo erótico con la prostitución... ¿Quién puede impedir que esta chica que ya es la mismísima histeria... se hinche hasta constituir una avalancha? Cubierta de maquillaje, hipnotizada con morfina, absenta y la llama color sangre de su eléctrica versión de Gloire, una violenta distorsión de lo gótico, su voz brinca sobre los cadáveres, se burla de ellos, trinando conmovedora como un canario flauta".

Ravien Sirluai en Die Akction citado por Greil Marcus en Rastros de Carmín.

miércoles, 22 de julio de 2009

La Chiquita Piconera


Sólo un imbécil no se fijaría en tus ojos, enormes, tan llenos de matices. Diciendo tantas cosas, lo que buscas, temes y vas a permitir, lo que deseas, lo que te quema dentro. Tan oscuros, ribeteados por unas leves ojeras, de creer que no estás haciendo bien, de pensar que has obrado como no debes, pero de sentirte tan bien por lo que has hecho y necesitas volver a hacer.

Tu pelo de entreguerras es como música en blanco y negro, perfecto en su estatismo, grandioso en su brillo dinámico. Crea respeto, anuncia un olor a realidad, a mujer de cabellera de fuego, a mordisco en tus labios, que no se sabe si sonríen u ordenan parar.

Ya, llegados a este punto, no puedo dejar de pensar en tí, pero veo tu hombro, como un reclamo dialéctico, como el inicio de la perdición, la entrada al desastre. Sigo tu brazo y veo como juntas tus manos, una contra otra, con displicencia naturalmente aprendida, sujetando el atizador con una desgana leve, con una curvatura en las manos que me hacen pensar en horas de enajenamiento a tu lado.

Arrugas de tu camisa, tirante, dunas, surcos, olas, empuje, no puedo evitar mirarlas, no puedo, ni quiero evitar imaginar lo que las produce, y querer tenerlo entre mis manos, otra vez, una vez más, de forma tan suicida que si ahora lo tuviera, firmaría aunque fuera a ser la última vez.

Podías sentarte de mil formas, pero elegiste esa, diste la patada al convencionalismo, hiciste el desprecio a la normalidad, te saliste de la línea, de lo marcado, de la pauta que te tenían reservada. No sé si tus brazos abren tus piernas, o solo las acompañan, o las empujan, no sé lo que hacen porque he visto tus medias, y aquí, aquí caigo en la cuenta de que ya no puedo hacer nada.

Suben desde el tacón -no hay nada más bonito que unos zapatos de tacón sentados - y llegan hasta tu rodilla, la sobrepasan, pero en la curva se frenan, como si la frontera de tu falda, de tus muslos, las detuvieran por inutilidad. Otra decisión más, otro demente enigma, o quitártelas o dejártelas, y respirar cerca tuya, oyendo tu música a escasos universos de mí. Y vuelvo a mirar a tus ojos...

jueves, 12 de febrero de 2009

ARCO o el arte retrógrado

Visitantes de ARCO disfrutando de las arte-instalaciones

ARCO no vale ni como acrónimo, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ha comenzado otro año en Madrid, poniendo la nota colorista en informativos y periódicos. En Mercamadrid subastan todos los días carne, fruta y pescado y no despierta el mismo interés informativo. A nivel popular el tipo de arte expuesto en esta feria (Mercado de mayor importancia que el común, en paraje público y días señalados, RAE) no obtiene casi ninguna aprobación, lógico, lo cual no significa que se comprenda muy bien el significado de tamaño despropósito. El arte contemporáneo no cala entre la gente, bien, pero ocupa el terreno que antaño ocupo la vanguardia, desprestigiando a cualquier creación que se salga de lo común, mal. Vemos a continuación los puntos por los que ARCO, y lo que representa es detestable:

1.- La Vanguardia se concibe como elemento de impacto, tiene la misión de epatar, de causar un sentimiento profundo en el que lo observa, escucha o lee. Tiene un objetivo. El arte expuesto en este mercado carece de finalidad propia, existe como un elemento más, es por tanto prescindible por naturaleza.

2.- La Vanguardia sólo se concibe en un momento y lugar determinados. No tiene naturaleza trascendente, por el contrario, su naturaleza es agotarse en su propia finalidad, en su culmen , es decir, en el impacto provocado. Lo que criticamos aquí pretende perpetuarse, si no individualmente, sí como tendencia permanente.

3.-Si muchas Vanguardias de hace cien años aun siguen expresando algo es porque aun no han sido superadas históricamente, los posibles observadores de la actualidad aún siguen por detrás del momento de su creación. El arte actual de esta calaña tiene tanta capacidad de provocación de sentimientos como el cubo donde usted, apreciado lector, tira la basura todos los días.

4.-Es habitual que los medios hablen de entendidos en arte, o de que la gente, temerosa de su supuesta ignorancia, diga que no comprende la obra artística. El arte no necesita ser explicado, la obra debe valerse de si misma para provocar una reacción, sea la que sea. Si no lo consigue ha fracasado en su objetivo. La Vanguardia no necesita de expertos, el Guernica no requiere sesudos estudios, ni Un Perro Andaluz de largas explicaciones.

5.- Todo arte es deudor del mundo en que surge, este presunto arte es un perfecto vástago de nuestra realidad.

6.- La Vanguardia no requiere de intermediarios, su disfrute es libre y público y las reacciones que crea, o mejor dicho, cataliza, deben ser aceptadas sin más. Este trash posmoderno viene con guias, se ciñe a convenciones, se piensa para lo privado y censura las reacciones adversas que provoca, tachándolas de incultura.

7.- Mercado y Vanguardias son enemigos irreconciliables. El falso debate sobre que los creadores tienen que vivir de algo es una burda coartada en la que no vamos a entrar porque su sola mención nos ofende. Pretende ocultar que la única finalidad de este detritus estético es su valor de cambio, (carece del de uso), transformando a los creadores en artesanos bien remunerados, que elaboran productos con el único objetivo de su comercialización. He aquí el auténtico leit-motiv del asunto que nos ocupa.

8.- La cantidad de parásitos que zumban alrededor de la montaña de basura es espeluznante. Comisarios, tecnoartístas, representantes, starlettes, subasteros, clientes. Sí, clientes, ellos tampoco se salvan. Pueden ser acusados de mal gusto, pero no de estupidez. Ellos son quienes comprenden mejor que nadie la trama. Compran arte como compran acciones en la bolsa, esperando adquirir barato para luego vender caro.

9.- De el anterior punto se extrae la explicación, incomprensible para la mayoría, de como un montón de mierda puede valer un millón de euros. Especulación, palabra que a estas alturas de la película, querido-lector-hipotecado-a-cincuenta-años le debería ya sonar. La diferencia es que usted no puede vender la casa, porque hay muchas y no hay compradores, ni dinero, ni vergüenza.

10.- Por eso, si ha leído los nueve puntos anteriores, comprenderá porque usted, ni yo, ni Joaquín, el camarero que le sirve la cañas, podemos exponer en ARCO. No es porque nos falte el talento (bueno quizás a Joaquín sí), si no porque es necesario mantener el coto cerrado para que el valor de los objetos no baje.

11.- Y sí, la anécdota de que en la TATE una limpiadora tiró a la basura una creación-truño, confundiéndola, o mejor dicho, interpretándola como lo que era, un detrito, es cierta. Las trabajadoras de las limpieza de ARCO son la única vanguardia auténtica, real y sincera que ustedes encontrarán allí.

sábado, 17 de mayo de 2008

Vanguardia

La Fuente, Marcel Duchamp,

"La obra de vanguardia no se produce con la intención de ser interpretada, sino con la finalidad de producir un impacto y agotarse en ese choque...
Los productos (de la obra de vanguardia) quedan , como el paisaje después de una batalla, a modo de restos de una guerra fallida que han perdido su razón de ser y que se perpetúan, insólitamente conservados, en aquella esfera cultural separada, (los museos, las galerías, las colecciones, y en definitiva, la institución del arte) que ellos habían nacido precisamente para destruir, amparados por el entorno que detestan, derrotados en la pretensión de realizarse en la vida, y condenados a permanecer presos y rehenes de sus enemigos, colaborando contra su voluntad en la legitimidad del sistema social contra el cual levantaron sus armas. De ahí la particular impresión de desnudez, orfandad y desamparo que despiertan estos objetos, que ya no quieren ser juzgados con los cánones del juicio estético -porque han descubierto que el placer de la belleza era una coartada bajo cuyo amable velo se ocultaban la devastación, el exterminio, la explotación y el sufrimiento-...
Dado que han perdido toda su "efectividad", todo su sentido literal (son armas que ya no disparan, que han mostrado su fracaso en el campo de batalla, y que el enemigo ha reducido , para su escarnio, a la condición de piezas de museo que le recuerdan su victoria, a la condición de "obras de arte", de inofensivas y desgastadas metáforas), la única alternativa a ese abandono es aquella otra de la cual querían huir, la interpretación...
Si se puede leer, si se puede interpretar, entonces es que no se ha realizado, es que no se ha confundido con la vida, es que, a pesar de su afán subversivo, se ha vuelto legible, interpretable, es que se ha convertido en espectáculo, es decir, en mercancía desprovista de todo poder transformador;"

Fragmento del Prólogo de José Luis Pardo a La Sociedad del Espectáculo, de Guy Debord

sábado, 16 de febrero de 2008

André Breton - La unión libre

Mi mujer de cabellera de fuego de madera
De pensamientos de relámpagos de calor
De cintura de reloj de arena
Mi mujer de cintura de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud
De dientes de huellas de ratón blanco sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de vidrio frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que cierra y abre los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura infantil
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de techo de invernadero
Y de vaho en los vidrios
Mi mujer de hombros de champaña
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillos
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de hayucos
De noche de San Juan
De ligustro y de nido de escalares
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de piernas de cohete
De movimientos de relojería y de desesperación
Mi mujer de pantorrillas de médula de saúco
Mi mujer de pies de iniciales
De pies de llaveros de pies de calafanes que beben
Mi mujer de cuello de cebada no perlada
Mi mujer de garganta de Valle de oro
De cita en el lecho mismo del torrente
De pechos de noche
Mi mujer de pechos de topera marina
Mi mujer de pechos de crisol de rubíes
De pechos de espectro de la rosa bajo el rocío
Mi mujer de vientre de despliegue de abanico de los días
De vientre de garra gigante
Mi mujer de espalda de pájaro que huye vertical
De espalda de azogue
De espalda de luz
De nuca de canto rodado y de tiza mojada
Y de caída de un vaso en el que acaba de beberse
Mi mujer de caderas de barquilla
De caderas de lustro y de penas de flecha
Y de tronco de plumas de pavo real blanco
De balanza insensible
Mi mujer de nalgas de asperón y de amianto
Mi mujer de nalgas de espalda de cisne
Mi mujer de nalgas de primavera
De sexo gladiolo
Mi mujer de sexo de yacimiento de oro y de ornitorrinco
Mi mujer de sexo de alga y de bombones antiguos
Mi mujer de sexo de espejo
Mi mujer de ojos llenos de lágrimas
De ojos de panoplia violeta y de aguja imantada
Mi mujer de ojos de sabana
Mi mujer de ojos de agua para beber en la cárcel
Mi mujer de ojos de madera siempre bajo el hacha
De ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego

jueves, 29 de noviembre de 2007

Robert Doisneau - Los niños de la plaza Hébert


Robert Doisneau, Les Enfants de la Place Hébert, 1957
Fichero .Kmz de este lugar en París, aquí.

Me imagino el momento en el que Doisneau tomó esta foto. Habría acabado de comer en algún Bistró de la zona, al noroeste de Montmartre, y se encontró a estos tres jóvenes parisinos. La hora es esa en la que la luz de la tarde, de principio de otoño, calienta sólo tibiamente . La actitud de cada uno es impagable.

La niña pequeña, con su honesta curiosidad, mira a cámara como miraría una niña a un desconocido que le apunta con algo que probablemente nunca hubiera visto. Su hermana, una adolescente, adopta una forzada pose que habría tomado de alguna película de la época. Promete ser muy guapa al cabo de unos años. Su novio, el chaval que se apoya con splín en el teléfono de la policía, mira al suelo fingiendo desinterés. Mostraría el mismo falso desinterés delante de sus amigos rockabillys horas después, cuando estos le preguntaran por la chica a la que había ido a ver esa tarde de principios del otoño de 1957.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Creaciones distanciadas y paralelas


Probablemente cuando uno ha tomado contacto con algún libro que le ha marcado especialmente está mucho más atento a cualquier mención que se haga de él. La primera vez que leí 1984 tenía 17 años, y tras el cúmulo de emociones y frustraciones que la obra más distópica de Orwell me provocó, sentía la imparable necesidad de que todo el mundo que estaba a mi alrededor lo leyera. Otro de los sentimientos que tuve fue el descrito un par de líneas más arriba, por una extraña circunstancia Orwell y 1984 estaban en boca de todos los que yo consideraba de referencia.

Curiosamente ese mismo año apareció uno de los discos más importantes de los 90, Ok Computer, de Radiohead. Posteriormente he leído cientos de comparaciones entre ambas obras. En aquel momento yo creía ser el único que veía el paralelismo, como iluminado por algún extraño hipertexto cultural que enlazaba las sensaciones y pensamientos que tanto el libro como el disco me producían.

No son nuevas las obras con referente, películas basadas en cuadros, canciones surgidas de poemas. Pero no es exactamente a lo que me refiero aquí. No se trata de un ejercicio de lógica o análisis técnico de una obra para producir otra. Es justo lo contrario, es la construcción en corriente de conciencia de los sentimientos que esa obra despierta. Es como si Orwell le hubiera susurrado a Thom Yorke las sensaciones que tuvo dando voz a Winston Smith, mientras que el lider de Radiohead permanecía dormido.

Estas simetrías se repiten en algunas ocasiones. Se puede argumentar el conocimiento de unos autores sobre otros, el empleo de técnicas creativas similares, el contexto social similar. Por contra también se puede recurrir a la necesidad humana de contar a los demás lo que en ese momento tienes la imperiosa necesidad de expresar. ¿Leyó Luis Martín Santos a John Dos Passos o Henry Miller?. Es posible. En todo caso hay pasajes de Tiempo de Silencio que me rememoran Manhattan Transfer o Trópico de Cáncer.

Desconozco si algún investigador ha realizado algún estudio sobre estas simetrías. Desconozco incluso si algún filólogo consideraría una barbaridad lo escrito más arriba. Lo que no desconozco son las sensaciones vividas dos veces, los deja vu literarios, mis propias huellas en la tierra húmeda. Quizás ahí se encuentre la clave. En las indescifrables y únicas emociones que cada ser humano siente.

martes, 6 de noviembre de 2007

El Ginkakuji y el Espacio-Tiempo


La foto está tomada en Abril de este año, y en ella se ve el karesansui o jardín de arena zen del Ginkaku-ji o Templo del Pabellón de plata. Fue construido en Kyoto, Japón, en torno al año 1482 por el Shogún Ashikaga Yoshimasa como lugar de retiro en la montañas que circundan la ciudad. Tras su muerte, en el año 1490, la casa de retiro se transformó en templo zen. Toma su nombre de un hipotético recubrimiento de plata que nunca llegó a producirse. Por oposición al opulento Kinkaku-ji o Templo del Pabellón de Oro, edificado casi cien años antes, el pabellón de plata sería más reducido, pero también infinitamente más armonioso e integrado con el entorno. Los criterios estéticos y filosóficos de este tipo de construcciones provienen de un par de conceptos básicos, el Yugen (simplicidad elegante) y el Yohaku no bi (la belleza del vacío).



Supongo que hay lugares que tienen un atractivo inherente, y aunque la palabra atractivo está bastante manoseada, creo que para este caso nos podría valer. Lo inaudito surge cuando esos lugares se combinan con un momento determinado, como una proposición de espacio y tiempo únicos, y unidos indivisiblemente a un observador.

Yo tuve la suerte de estar en una de esas encrucijadas, en uno de esos nudos en los que las cuerdas se tensan y toman otra dirección, obligándote a seguirlas como una gota de agua deslizándose por una cadena de metal.

Precisamente la meteorología es un factor ineludible en esta ecuación estética y personal. Mis recuerdos, vivencias y percepciones se ven afectados por las condiciones atmosféricas tanto como estas son afectadas por la incertidumbre. No vivo los lugares de la misma forma con una luz obscena de verano que con una tenue incandescencia primaveral. El punto de choque en mi caso es la luz, aunque la temperatura, la humedad, el viento o la meteorología personal, como el cansancio o la falta de sueño, también tienen su papel en la impresión del momento y el lugar.

En este caso tengo recuerdos aislados de la quietud del lugar, del sonido de la leve lluvia sobre el paraguas de colores de 300 yenes y del susurro de las pisadas sobre la gruesa arena mojada. Me llamaron la atención individualmente la disminución inmediata de mi ansiedad, el frío lento y húmedo que entraba por mi cazadora de cuero marrón y la silenciosa comunicación que establecí con ella.

Pero el recuerdo que tengo ahora, el recuerdo que tuve nada más abandonar el Ginkakuji, estaba constituido no solamente por retazos particulares y sensaciones dispersas. Este recuerdo estaba conformado por la impresión de un momento en un lugar, de un pulso y una vibración que se extendía en el terreno y en el tiempo.

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La información histórica y artística sobre el Ginkakuji y el Karesansui, las he sacado de la Japan-Guide y el artículo de wikipedia sobre los jardines japoneses de arena.

Si queréis saber la ubicación aproximada desde donde tome las fotos podéis abrir este fichero .kmz que os llevará en Google Earth al sitio del que hablo.

Las impresiones son mías, y hasta que no inventen un sistema de descarga para recuerdos, os las transmito vía palabra.


jueves, 25 de octubre de 2007

¿Cuál es el potencial humano?



"Hay dos tipos de sufrimiento en este mundo: está el sufrimiento por una carencia de vida, y el sufrimiento por una sobre abundancia de vida y yo siempre me encuentro en la segunda categoría. Cuando piensas en ello, casi todo el comportamiento y la actividad humanas no son, esencialmente, diferentes del comportamiento animal."

"Las más avanzadas tecnologías y creaciones del hombre nos llevan, como máximo, hasta el nivel de un super-chimpancé. En realidad, la diferencia entre, por ejemplo, Platón o Nietzsche, y el humano medio es más grande que la diferencia entre el chimpancé y el humano medio."

"El reino del espíritu verdadero, el dominio del artista verdadero, del santo, del filósofo raramente son alcanzados. ¿Por qué tan pocos? ¿Por qué la historia del mundo y la evolución no son historias de progreso, en vez de ser esta simple e inútil adición de ceros? Pasa que no se han desarrollado grandes valores, diablos, los griegos 3000 años atrás estaban tan avanzados como lo estamos nosotros ahora. Entonces, ¿cuáles son las barreras que impiden a la gente el alcanzar el punto más cercano a su verdadero potencial? La respuesta a esta pregunta puede ser hallada en otra pregunta, y esta es: ¿Cuál es la característica humana más universal, el miedo o la pereza?"

Louis Mackey, en la película Wakin Life

lunes, 24 de septiembre de 2007

Mi noche en blanco

Casi todos los que leáis esta entrada ya sabéis que es esto de la noche en blanco, se trata, para los más despistados, de una jornada en la que en diferentes ciudades europeas se desarrollan actos culturales por la noche.
Este año es la segunda edición que se celebra en Madrid y desde luego ha sido todo un éxito de asistencia, en los diferente medios se habla de un millón y medio de personas.
La noche en blanco coincidió con el día sin coches, pero nosotros que somos periféricos elegimos sabiamente el coche. Les aseguro que utilizo el transporte público constantemente (no tengo ni coche ni carné), pero intuimos que la vuelta a casa podía hacerse bastante difícil.
Empezamos en Atocha, donde estaban pasando un corto documental sobre unos atuneros. Luego fuimos a Cibeles y vimos la proyección que hacían sobre el Palacio de Telecomunicaciones, además en la Casa de América había un para de donuts en la fachada. acabamos en Plaza España viendo el edificio homónimo con las ventanas de colorines. Y ya.
Seguro que había actividades culturales interesantísimas (unas 170), pero no le veo la gracia a eso de ver museos a las doce de la noche. Por otra parte la gigantesca afluencia hacía que todo estuviera saturado (al menos en el centro) y yo no tengo paciencia para esperar kilométricas colas.
A cambio vimos a un grupo que tocaba estupendamente en el Wurlitzer para acabar tomando unas copitas en el home bar. Ir de bares es lo que hacemos cuando salimos, pero es que no somos de cambiar costumbres fácilmente.
¿Qué es lo que más me gustó de la noche en blanco? La cantidad enorme de gente que se veía en las calles, parecía un reclaim the streets a lo grande. No creo ni de lejos como he leído por ahí que la gente se paleta por acudir a eventos como estos. La gente (entre los cuales me incluyo, I´m gente) tiene ganas de hacer cosas, y aprovecha cualquier oportunidad para salir. ¿Es normal concentrar todo en una noche?, teniendo un verano cómo el que tenemos aquí, no. Más actividades, muchas más a lo largo del año.
Por otra parte no puedes concentrar a un millón de personas en el centro y luego decirles que se busquen la vida para volver. Si un fin de semana normal es difícil coger un búho o un taxi, en este se podía prever lo que ocurrió.
Con el tema cultural en sí, pues no tengo mayor criterio para apoyar o denostar las actividades culturales. Lo gracioso del arte contemporáneo es que el artista y los entendidos alambican la explicación de su creación, y luego esta, de cara al gran público tiene un efecto parecido al de los fuegos artificiales.

viernes, 31 de agosto de 2007

Constructivismo

Esto fue antes del realismo socialista, que ni era realismo ni era socialista.

Esto fue la destrucción del mito del genio, del artista obnubilado consigo mismo y con su obra. El artista creía ser alguien especial, alejado de las masas de borregos que le contemplaban porque así convenía y sigue conviniendo.

Esto fue la creación de construcciones artísticas con un fin concreto, la construcción de una nueva sociedad.

Esto fue antes del hundimiento, mucho antes, antes incluso de la llegada del hombre que representaba la miserable mediocridad del aparato.

Era un arte nuevo, un cine en contrapicado, una fotografía de composición impactante, una bandera roja golpeando al maldito círculo blanco.

Se creaba con un fin determinado, antípoda del museo y la contemplación a la que sustituyó. Antítesis del adoctrinamiento y la rigidez por el que fue sustituido.

Hoy somos evidentemente mucho más actuales pero infinitamente más antiguos. Hoy somos postmodernos, hoy nada significa nada, hoy prima el pastiche sobre la evolución.


Constructivismo