jueves, 30 de abril de 2009

This time tomorrow - The Kinks


This time tomorrow where will we be
On a spaceship somewhere sailing across an empty sea
This time tomorrow what will we know
Well we still be here watching an in-flight movie show
I'll leave the sun behind me and watch the clouds as they sadly pass me by
Seven miles below me I can see the world and it ain't so big at all
This time tomorrow what will we see
Field full of houses, endless rows of crowded streets
I don't where I'm going, I don't want to see
I feel the world below me looking up at me
Leave the sun behind me, and watch the clouds as they sadly pass me by
And I'm in perpetual motion and the world below doesn't matter much to me
This time tomorrow where will we be
On a spaceship somewhere sailing across any empty sea
This time tomorrow, this time tomorrow

martes, 28 de abril de 2009

Extracto del manifiesto de los Jóvenes Airados

Malcolm McDowell poniendo las cosas en su sitio.

"Por su propia naturaleza, el artista estará siempre en conflicto con el hipócrita, el mezquino, el reaccionario, y siempre habrá alguien que no comprenda la importancia de lo que está haciendo; siempre deberá luchar en nombre de sus opiniones".

viernes, 17 de abril de 2009

La suerte de Jim

"El amor es privación y desconocimiento"


Lucky Jim


1954, Kingsley Amis

lunes, 13 de abril de 2009

La allnighter


Llegue a la estación un poco más tarde de la hora prevista, y en el sitio indicado tiré de teléfono para localizar a mis compañeros de viaje. En el hall de la estación de autobuses, rodeado de desconocidos, como en un aeropuerto pero con gente más pobre, me contestaron:

- Te estoy viendo

Me giré y les localicé, centrando mi atención en ellos, que destacaban entre la gente de la cafetería como la parte limpia de un espejo empañado tras una ducha. Gafas de sol, traje de tres botones, jerseys de rayas, polos Fred Perry, jarras de cerveza a las diez de la mañana, y sobre todo un aspecto de seguridad, de quien tiene una misión irrenunciable.

Así suelen comenzar estas cosas, lo que nosotros llamamos siendo generosos allnighters, fiestas de una noche, pero que se prolongan durante todo un día entero. Reuniones de gente extraña que hace cientos de kilómetros para escuchar pinchar ese disco, para poder gritar esa melodía, para vivir la vida total por unas horas.

Llegas a cualquier ciudad y alguien te recibe. Eso no le pasa a todo el mundo, a nosotros sí. Como una logia exigua, pero repartida por cualquier recoveco, algún compañero de armas te enseña que costumbre etílico-gastronómica se cuece en el nuevo campo de juego. Lo apasionante es la llegada de la gente a cuentagotas. No llegamos todos a la vez porque pensamos en el espectáculo, porque nosotros mismos somos un espectáculo. Nos gusta saludarnos como si hiciera años que no nos veíamos, entrar poco a poco, como en un programa de variedades donde las estrellas van haciendo su aparición bajo los aplausos de la gente.

Las conversaciones. Hablamos siempre de lo mismo, pero cada vez que lo hacemos es diferente. Hablamos sobre todo de los detalles, es como si pudiéramos ver en un espectro de luz más amplio del habitual, como si escucháramos en otra frecuencia. Hablamos en clave, contamos historias que no interesan a nadie, salvo a nosotros, que nos apasionan. Porque de eso se trata, de pasión, de objetivo a conquistar, ahora, no mañana.

Y llega el momento de llegar al bar. Me encanta ese instante en el que la música generalista que había se apaga y suena el zumbido de la aguja sobre el surco, el momento previo a que empiece todo. ¿Y que es lo que sigue?, horas de electricidad subversiva, una eternidad limitada de triunfar sobre la mediocridad de lo cotidiano. Veo la complicidad en los ojos de algunos, es como una conspiración del estilo a la vista de todos pero de la que pocos se dan cuenta. Caen las canciones como explosiones en un espectáculo pirotécnico, y generan reacciones de todo tipo, pero nunca de indiferencia. En los mejores momentos incluso hay aplausos hacia la cabina, agradecimiento por esa deferencia de compartir los tesoros privados.

Del final mejor no hablo, porque es algo como esto, es recordar, es una depresión grupal, como alguien que ha buceado muy profundo y ha ascendido demasiado rápido. Sólo nos queda pensar en la siguiente, y adornar los días que falten lo mejor que podamos.

lunes, 6 de abril de 2009

Arreglando problemas al estilo Belushi


Queridos lectores, no nos desintonicen, estamos arreglando unos problemas técnicos y en breve volveremos a la carga.

miércoles, 25 de marzo de 2009

El Gol


Me estuve preparando mentalmente los días previos. Era la semana cultural en mi colegio y entre las múltiples actividades que iban a sucederse, plantar árboles, hacer murales, la exhibición de los bomberos, estaba la ineludible liguilla de fútbol entre los cursos. Yo era un pésimo deportista, ahora ni pésimo, hace años que no ejerzo, y me toco hacer un equipo con los elementos más marginales socialmente de mi clase. No me importó, sabía que lugar ocupaba, y lejos de incomodarme me sentía parte de algo.

Unos tres días antes del campeonato, no recuerdo muy bien como, los mejores peloteros de la clase me hicieron un hueco en su equipo. No sé como pasó pero pasó. Sabía que esto significaba traicionar al equipo outsider del que formaba parte, pero no me lo pensé ni un minuto y accedí ante tal oportunidad. Fue una traición vergonzosa, pero necesitaba impresionar a una chica rubia de diez años que ese curso se iba del colegio.

Llegó la tarde de los partidos, casi no pude ni comer de los nervios. Me acuerdo de todos los detalles: el calor de Mayo, la camiseta roja que compramos en una tienda de deportes, el asfalto cuarteado y caliente de la pista donde íbamos a disputar el encuentro. Y allí estaba, de defensa en un equipo de siete esperando el pitido del profesor de gimnasia.

No llevaríamos ni cinco minutos y el portero me pasó el balón. Según la pelota giraba hacia mi notaba la responsabilidad de por lo menos no hacer el ridículo. Cuando tenía el balón en los pies un depredador de ojos intensamente azules, llamado David, vino hacía mí. Intente proteger la bola girándome, pero fue inútil. Me arrebató la pelota en la esquina del área, me tiró al suelo y marcó ante un portero indefenso.

Recuerdo las miradas de mis compañeros, las risas del otro equipo, incluso de mi profesora que hasta ese momento nos animaba desde un lateral. A ella no la recuerdo, no quise ni mirarla. Me cambiaron al instante, carne de cañón, basura futbolística, excrecencia social.

Juré no volver a jugar al fútbol nunca.

Años después, en el instituto, donde vas dejando los problemas de la infancia para encarar otros igual de complejos pero más primarios, tetas y culos, estaba jugando de nuevo al fútbol, esta vez como entretenimiento, en la clase de educación física, regalo que el profe nos hacía si no le habíamos jodido mucho la hora de patio.

Estaba hablando desde la linea defensiva con un amiguete, sobre videojuegos o algo así, cuando de improvisto un rechace mandó el balón hacía nuestra zona. Según llegó, cual aprendiz de Clemente, lo golpeé con todas mis fuerzas.

Se cerró un círculo, noté que me había llegado la indemnización. Era como si mi solicitud se hubiera quedado entre un montón de papeles celestiales, y algún funcionario divino la hubiera dado salida mucho después de lo esperado.

La pelota voló como una bomba V2, como un peñasco lanzado por una catapulta, recorrió casi todo el campo y entró como un estilete por la escuadra derecha. Una entre un millón y me había tocado a mi. Ese día salí a hombros del campo, más por parodia que por otra cosa, a hombros de mis amigos, los raros, los roleros, los adictos al cómic y a las figuritas bélicas.

Pero ella ya no estaba, hacía años que había desaparecido.

Ni falta que hacía.

martes, 24 de marzo de 2009

We are the mods, por E.E. Cassidy


El pasado 11 de Marzo se estrenó, por fin, la película We are the mods, dirigida por E. E. Cassidy en el Florida International Film Festival. Esta cinta, una producción independiente que comenzó a gestarse en el 2005, ha sido filmada en L.A. en apenas 21 días.

La historia gira en torno a una joven fotógrafa, Sadie, que se ve imbuida en los círculos modernistas de la mayor ciudad de California, donde conoce a Nico, una modette que padece una discapacidad y cuyo lema es: "No seas una víctima, nunca parezcas una víctima".

La cinta parece mezclar algunos temas recurrentes en las historias post-adolescentes (drogas, subculturas juveniles, desorientación personal) con el tema de la homosexualidad femenina en un espacio eminentemente masculino como es lo mod. Parece, ya que evidentemente no he podido ver la película.

Esta producción, deudora en el homenaje argumental a Blow-up, cuenta al menos con el conocimiento de Cassidy de la escena mod de Los Ángeles, de la cual parece que formó parte desde mitad de los noventa. La duda que me queda es que si más allá de banda sonora y estética, lo mod aparece como un simple decorado (algunos maledicentes dirán que siempre es un decorado), o tendrá alguna importancia mayor. En algunos clips anteriores de Cassidy se puede apreciar una visualización a lo Michele Gondry, look Swinging London y según él un aprecio por Godard y Klein.

Habrá que estar atento por si cayera en algún festival de ámbito nacional, cosa difícil. Otra opción sería optar por la autodistribución y hacer una pase conjunto con la también norteamericana y reciente Young Bird´s Fly.

lunes, 23 de marzo de 2009

London - Noonday Underground


Tengo un problema habitual, y es la cantidad de música que voy dejando olvidada por cualquier parte. Polvorientos cd´s y megas en oscuras carpetas. La mayoría lo merece, si está olvidada es porque casi seguro que en el fondo no me acabó de convencer.

Aun así hay veces que por casualidad me encuentro con discos que hacía años que no escuchaba, y que en su momento los saque brillo de tanto girarlos. Uno de estos discos es Self Assembly el primer trabajo de Noonday Underground.

Este proyecto, de nombre tan Tom Wolfe, es la creación de Simon Dine, ex- adventures in stereo. y productor de los últimos discos de Paul Weller . Setanta Records, sello de los tremendos Divine Comedy, lanzó el primer artefacto sonoro de este curioso combo a comienzos de siglo, año 2000, captando la atención de los sectores más abiertos de la música mod-erna.

La otra parte de la pareja era Daisy Martey, que en este single, London, me recuerda ineludiblemente a Julie Driscoll. Este tema es el mejor del disco, con video grabado en un club de northern soul de la capital británica, escena que no le era ajena a Dine.

La mayor debilidad de este trabajo es precisamente su marca de la casa, el sampler. Supongo que para oyentes más avezados en los sonidos más contemporaneos del pop esto será más o menos normal, pero a mi este exceso de artificialidad me acaba cansando. Sí creo, por contra, que este disco merece la pena: toques northern, repetición lisérgica, voces profundamente soul, sonidos orientalizantes, swinging london del 2000. Aquí la mezcla si funciona, porque se hace con criterio, y sobre todo porque sigue una línea argumental lógica.

Noonday Underground continúa hoy vivo, pero no me preguntéis porque desconozco su posterior evolución, más allá de Surface Noise (2002), más west-coast y con intervención del modfather en uno de los temas.

miércoles, 18 de marzo de 2009

100 entradas

Hoy estamos de conmemoración en La Aurora Moderna, tratado de navegación del absurdo cotidiano. Hemos llegado, por fin a la entrada número 100, y eso merece una celebración, al menos para alguien tan inconstante como yo.

Estoy seguro que las miríadas de lectores que arrastramos detrás (esta redacción es unipersonal, pero me siento más arropado si hablo en plural) están brincando y danzando, al menos en sus corazones. Muchos de ellos, ya previsores, me escribieron cartas felecitándome por tan gozoso evento. Sí, han leído bien, cartas. Nuestros lectores son tan elegantes que prescinden de la abyecta tecnología y siguen utilizando el correo analógico.

Juan Pedro, de Alcorcón, trabaja en una fábrica de tapones para botellas y nos cuenta emocionado que se identificó plenamente con la entrada sobre Umbral, no tanto por su bagaje literario, que reconoce nulo, si no por la foto que acompaña al texto. Al parecer baja al parque de al lado de su casa de la misma guisa que el fallecido escritor, Se queja de que los vecinos no le hablan.

Conchita, de Almansa, me escribe azorada solicitándome que le haga un hijo. Según ella la simpleza de la entrada sobre el constructivismo la cautivó. Amiga, no suelo utilizar la cosa internetera para ampliar mis horizontes amatorios, y además según me cuenta, tiene usted 72 años, con lo que veo difícil la procreación.

El Sr. Jurado, de Olot, me manda una misiva amenazante, donde expresa su descontento en unas catorce páginas. Las primeras trece son la repetición de la palabra "hijoputa" de su puño y letra, en la última dice que a él sí le gustó El Orfanato.

La ASCRT, Asociación Segoviana para un Consumo Responsable de Televisión, me invita a su cena anual. Mi crítica destructiva sobre Supermodelo 2007, fenecido espacio televisivo, colmó sus expectativas de mala leche por párrafo. Gracias amigos, en el fondo es todo pose, admito que a mí también me gusta la telebasura, eso sí, previo detournement personal.

Mandy Musgrave, 20 años, de Chicago, Illinois me secunda en el aprecio hacía Bill Murray, actor fetiche escritor de este blog. Me cuenta además que fue animadora en su High School y que ahora es modelo de lencería. No dice nada sobre hijos.

Desde Elbasán, Albania, Namik Ceka me pregunta sobre que fue del cura volador brasileño. Desconocemos el destino final de tan insigne vanguardista aéreo, si alguien lo sabe algo que me lo haga saber a mi también.

Un tal N.S. desde París, nos increpa a propósito de la entrada sobre el documental de Mayo del 68 de Klein. Dice que se me ven las trazas y que soy un rojo desconsiderado. Sarkozy, bribón, te hemos descubierto, haz comunal a Carla y entonces te diremos aquello de "todos somos contingentes pero tu eres necesario".

El propio Matías en persona nos felicita por el perfil que realizamos de su ínclita persona. Gracias, le contestamos con entusiasmo desde aquí, escribiendo en mangas de camisa y con nuestra mejor sonrisa, hacemos lo que podemos.

El Frente Armado de Libreros Especializados, me propone engrosar sus filas. Mi experiencia de la Feria del Libro les iluminó. Chicos, dejadme que me lo piense, pero he de avisaros que mi compromiso es nulo y soy un hedonista irreductible, quizás no acabemos de llevarnos bien.

Por último recibo una carta de María Isabel, la niña prodigio venida a menos. Se queja de lo duro que soy con la música ligera. María Isabel, guapa, con la música ligera sí, pero tu eras vanguardia, eras modernidad, eras gloria. Antes muerta que sencilla es nuestro lema de cabecera, lo llevamos tatuado en nuestros cuerpos para que no se nos olvide nunca. Queremos que vuelvas y nos transmitas tu mensaje.

Y ahora en serio, gracias a los lectores eventuales de este artefacto, y un abrazo a los que han comentado alguna vez.

Salud, nos vemos un día de estos.


lunes, 16 de marzo de 2009

Alta Fidelidad - Nick Hornby


¿La vida de las personas tiene una frontera, que delimita el punto donde dejan de ocurrir cosas?, y si es así, ¿dónde se sitúa?.

Este libro, ya clásico moderno, se había cruzado varías veces en mi trayecto pero nunca había acabado de hincarle el diente. Hace unos días lo terminé, y es uno de los casos donde la fama que lo precede está justificada. Me sorprendió ya que no lo esperaba tan emocionalmente intenso.

Marcando fronteras, trazando líneas, delimitando opciones y haciendo listas de discos. Esa es la vida del Rob Fleming, pasada la mitad de la treintena, mirando hacia atrás, más que con ira con incomprensión.

La novela pinta rayas de tiza en el suelo, donde nosotros nos situamos, seguros de la posición que ocupamos, aunque en algunos casos no tanto de que debiéramos estar ahí:

- 1ª Raya: Hay dos clases de personas. Una de ellas son los que se crean un auténtico bagaje personal en referencia a los discos, libros y películas que han disfrutado / sufrido. Para nosotros poner un disco no es un acto de mero entretenimiento, es completar una parte del autorretrato, definirte frente al borroso constante del resto. El Resto, sí, los que dicen gustar de toda la música, es decir, de ninguna. No os extrañéis si os condenamos por vuestra insípida y previsible colección de AOR.

-2ªRaya: Lo que nos ofrecían nos daba igual. No es que no nos guste vivir bien, es que sencillamente el precio a pagar es demasiado alto. Estamos condenados a no entender a quien sacrifica su vida para tener un adosado. La carrera profesional es un invento para tenernos corriendo detrás de la zanahoria hasta que se nos acaben las fuerzas.

-3ªRaya: Las relaciones humanas son incomprensibles. Pero hasta desde el punto de vista de uno mismo. Cómo es posible poner todo tu empeño en vivir junto a alguien para luego acabar dinamitándolo todo, arrasando los pocos momentos bonitos que de verdad surgen en la vida. No lo sé, podríamos seguir adelante, tener hijos y una foto con marco plateado en la mesa, podríamos ser felices. Pero elegimos la táctica de la tierra quemada, aunque nos queme también a nosotros.

-4ªRaya: Queremos a nuestros padres, incluso sentimos respeto personal por su vida, pero nos asusta ser como ellos.

-5ªRaya: Inacción. ¿De donde diablos sacan los demás la energía, el tiempo y las ganas para hacer tantas cosas?. Conocemos remedios artificiales para dotar de electricidad a nuestro cuerpo, pero las solemos utilizar por la noche mientras bailamos.

-6ªRaya: Lo que se espera de cada uno de nosotros en referencia a la edad. Normas sociales de compartamiento, no escritas, pero más pétreas e inamovibles que cualquier ley. A los treinta años se esperan de ti ciertas cosas, muchacho, y aquel que las obvie tiene su sitio fuera de las murallas de la ciudad.

-7ª y última: ¿Realmente estamos seguros de todo lo anterior? Pues de casi todo, pero no pertenecemos a una secta de mártires ciegos. Sabemos que hay otra forma de vivir la vida (como para no saberlo), sabemos que lo convencional es agradable para quien lo practica, y a veces flaqueamos en nuestros postulados. Esa es la gran diferencia entre ellos y nosotros, la empatía, aunque sea en negativo.

Lo que pasa es que en la mayoría de los casos es demasiado tarde para cambiar.

La novela Alta Fidelidad, de Nick Hornby, está editado en castellano por Anagrama, en su colección Panorama de Narrativas, vale algo menos de veinte euros y se disfruta como un single de Smokey Robinson & The Miracles.