jueves, 10 de abril de 2008

Los malos finales


La vida en general es injusta. Este es un axioma del que te das cuenta tarde o temprano si tienes los ojos abiertos, aunque sea un poco.
Hoy el axioma ha vuelto a cumplirse, inexorable, e incluso mordaz, con ese punto de burla que tiene la verdadera maldad. El Getafe ha sido eliminado en los últimos treinta segundos de partido.
Los deportes televisados, y en especial el fútbol, son como una tragedia griega para masas, entre las cuales me incluyo, en el que el destino del héroe siempre es oscuro, terrible, fatal, y lo peor es que lo es, haga lo que haga.
El héroe en esta ocasión es el Getafe. Quizás abunde en los tópicos, pero el Getafe es Working Class Football. Sus jugadores no tienen nombres sofisticados, se llaman Braulio o Casquero, son como las calles de la ciudad de periferia que acoge al equipo, feas pero con orgullo. El equipo consigue llegar a cuartos de final de la UEFA (pronúnciese "güefa"), no a semifinales ni la final, los cuartos. Y se enfrenta al Bayern de Munich, un equipo grande, con prestigio, historia, títulos y dinero. Y pierde, en los últimos treinta segundos del partido.
Lo trágico es que el pequeño, el que representaba al héroe en la tragedia sabía de su destino adverso, y eso no le ha impedido salir a cambiarlo. Durante el mayor tiempo del partido esto ha parecido posible, y casi al final, un tipo feo, francés y feo, va y mete un gol. Y eso no fue lo peor.
La prorroga, ese tiempo añadido, como una toma más para que Skywalker cruce la puerta romboide que se cierra, comienza, y todo hace pensar que la puerta esta vez pillará al protagonista. Pero no, sale el Getafe y mete dos goles, suenan las fanfarrias.
Parece que esta vez el final será feliz, el pequeño derribará al grande, los buenos ganarán al menos por hoy. Pero esto no es una película, es la realidad, donde generalmente los finales son malos, y crueles. Podía haber perdido cero cinco, pero perdió en los últimos treinta segundos.
Irrumpe un malo de verdad, un italiano con nombre de mafioso, Luca Toni, un tópico andante. Da un cabezazo a uno del Getafe, que sirve de presentación de nuestro némesis. Y de ahí a la burla.
Primero al portero se le escapa el balón de las manos, y luego un gol rastrero en los, sí, últimos treinta segundos.
Los buenos nunca ganamos, por eso cuando lo hagamos será grandioso.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Totalmente de acuerdo con usted, una injusticia más, este mundo no acepta a los verdaderos héroes, los que se enfrentan a la tragedia desde abajo; toda una metáfora. Para ellos sus trofeos y sofisticaciones y para el resto las pequeñas victorias,ilusión, esperanza, la felicidad... ¿no cree?

i! dijo...

sí, yo odio las injusticias, peor etso tp creo que lo sea, no? qué mala zueeeeeeeeeeeerte! lo que aún no entiendo es qué hacía jugando el getafe con el Munich... mí no entender... jejeje